La idea de que la recámara era el santuario del sexo ya quedó atrás. Ahora las formas y situaciones han cambiado. Las parejas se muestran más abiertas a probar experiencias; otras se adaptan a relaciones menos personales, más fugaces y con menor solidez; la apertura de las parejas a consumir pornografía; y claro, el sexting (envío de mensajes escrito o fotografías sugerentes o explícitas), que se suma a otra de las formas u expresiones sexuales virtuales.

 

De acuerdo con el informe «Elaboración de un informe de diagnóstico sobre la incidencia del “sexting” y ciberacoso entre los miembros de la comunidad universitaria», de la Universidad de Jaén, poco menos del 70 % de las personas (principalmente hombres) afirman haber recibido mensajes sexuales en su teléfono. El 63 % acepta haber enviado mensajes sexuales con videos pornográficos, chistes subidos de tono, fotos explícitas, entre otros materiales.

 

Ahora, con la masificación de las redes sociales, los jóvenes se sienten más ansiosos por destacar, buscan ganar likes para ganar popularidad o notoriedad. Así como también resultan una nueva ventana para iniciar relaciones o practicar el sexting. Al respecto,

Patricia Alonso Ruido, en su tesis doctoral «Evaluación del fenómeno del sexting y de los Riesgos emergentes de la Red en adolescentes de la Provincia de Ourense» concluye que los menores no son conscientes de las dimensiones del asunto en el que se meten.

 

Expertos advierten que, en muchos casos, la pornografía es el modo en el que los jóvenes reciben «educación sexual» y, al no ser la vía idónea para tal conocimiento, absorben creencias machistas y violentas, pues normalizan lo que ven en pantalla y lo transfieren a la realidad. Existen casos en donde el sexting ha llegado a convertirse en una pesadilla para algunas personas quienes confían en sus parejas, pero son traicionadas al publicar las imágenes privadas en lugares públicos a modo de «venganza» por una ruptura o conflicto en la relación… y las consecuencias son física y psicológicamente un desgaste para la víctima.

 

Sexo rápido y amor lento

 

El cambio de comportamiento e interacción sexual en las nuevas generaciones ha modificado los hábitos. De acuerdo con un estudio del portal match.com, el 48 % de los jóvenes no duda en tener sexo incluso antes de la «primera cita»; poco menos del 30 % usa el sexo como vía para eventualmente enamorarse. Asimismo, menciona que los millennials no sólo tienen sexo con alguien por el placer, sino que es su manera de conocer a la otra persona y valorar si es prudente invertir tiempo y energía en comenzar una relación.

 

Las relaciones íntimas ya dejaron de ser privadas y ahora cada vez se vuelven más públicas, en redes sociales, por ejemplo, aunque se trate en mensajes privados, nada impide que lleguen a hacerse públicos. Confiar demasiado en la pareja y la volatilidad de las redes… puede ser una combinación peligrosa. 

 

Es indudable que Internet ha modificado la forma de seducir a la pareja, es más audiovisual sin perder la motivación de lo escrito. Y no es que esté mal, sino que todo modo de expresión, usado maliciosamente, puede ser dañino.

 

Por ello es prioritario educar a los jóvenes, quienes a temprana edad ya suelen tener un smartphone, para que conozcan los alcances y consecuencias que conlleva el compartir comentarios o fotografías tan delicadas o comprometedoras. Y no es que esté mal tener un dispositivo móvil, si no que el punto es en darle un uso adecuado y que vaya de acuerdo con la edad de cada persona, así como siempre recordar la importancia de la educación sexual particularmente en los jóvenes, comentar sobre la importancia de la privacidad, la intimidad y del respeto hacia la pareja, así como también sobre el «falso anonimato» que pueden tener las redes sociales.

 

En conclusión, no es malo practicar el sexting, es una forma de expresar la sexualidad utilizando la tecnología. Eso sí, es importante estar conscientes de lo que implica y ser responsables del contenido que recibamos o enviemos. También recuerden que divulgar ese tipo de materiales sin autorización, está penado.