Si estás preparada para el amor, también debes estar lista para un posible rompimiento. Y si llega a ocurrir, estás en tu derecho de derramar cuántas lágrimas sean necesarias durante el tiempo máximo que sea prudente. Romper con lazo imaginario que une a la pareja, conlleva a vivir una suerte de duelo que recorre distintas etapas.

¡Desahógate! No dejes huella del dolor en tu cuerpo y si lo necesitas, habla con alguien que esté dispuesto a escucharte. Externa todo el sentimiento que necesitas liberar.

Y sí, hablar con alguien es una buena forma de superar esa fase, pero también puedes hacer otras cosas que te ayudarán a sentirte mejor. Por ejemplo, escribe tus sentimientos y emociones. Hazlo en un diario que sólo esté al alcance de tus ojos y plasma todo lo interesante de esa relación, así como también las situaciones que no fueron tan agradables. Luego de que tu mente esté más despejada, comenzarás a ver las cosas desde un ángulo más objetivo.

Si hablar o escribir no te convence del todo, trata de mantener ocupada tu mente, ¡distráete! Es natural y normal pensar en lo sucedido, pero lo que en definitiva no es correcto, es que te obsesiones, pues eso consumirá tus pensamientos, tu tiempo y, de cierta forma, tu vida. Mejor, ¡dedica tiempo para ti! Haz cosas que te apasionen, que den sentido a tus días. Visita a tus amigos, crea nuevas historias con ellos, conoce a nuevas personas, acepta nuevos proyectos profesionales, ejercítate o aprende algo nuevo. Mantenerte ocupada te ayudará a superar este momento.

Por supuesto, no te tires al drama. Cambia tu actitud y ten pensamientos positivos, pues los negativos sólo hundirán a tu estado de ánimo. Toma en cuenta que incluso de las malas situaciones se aprende algo y quizá, con el paso del tiempo, te des cuenta de que terminar la relación fue lo mejor que te haya pasado, ya que ahora podrás abrirte a nuevas oportunidades. Recuerda, ¡sé racional! Como dijimos antes, seguro viviste momentos importantes, pero si las cosas llegaron a un desenlace, es que no todo fue miel sobre hojuelas y al final, lo más sano era la separación.

Asimismo, saca de tu mente los clásicos «qué hubiera pasado si…». En la vida no podemos saber si una decisión es correcta o no… no hay oportunidad de averiguarlo. Lo que hacemos, lo hacemos sin oportunidad de regresar al pasado y corregir la situación. La vida es única e irrepetible, como lo son las decisiones que tomamos. Así que no te martirices pensando en lo que pudo o no pasar. Por más que le des vueltas en la cabeza, las cosas no cambiarán, pero considera que es una decisión tomada y que debes afrontar con entereza y con claridad.

Lo anterior te ayudará a cerrar el ciclo, ese capítulo en la historia de tu vida que, por algún motivo, terminó. Pero que a su vez marca un nuevo inicio y con ello, una posibilidad para reinventarte.